Las horas muertas 8: Tyler, the Creator cantó mi canción
La primera cita que tuve con Gus, la primera oficial, para la que apartamos una noche y nos arreglamos, para la que él pasó por mí a la hora acordada al departamento de una recámara en el que viví en Santa Tere, no fue el éxito que él había planeado.
La fila en el restaurante de ramen era enorme, no aceptaban reservaciones y el aroma a fideos y caldo de res, pancetta y camarón nos estuvo torturando un buen rato. Por eso, junto a otras personas que sobrevivían nuestra misma suerte, mirábamos hacia el interior con ojos de perrito a medio morir para apelar a la compasión de la gente que ya estaba por terminar su platón de comida o, de plano, incomodarles tanto, que decidieran pedir para llevar su cena y largarse de ahí. Nada de eso sucedió, pero sí nos encontramos con un amigo mío que tenía años sin ver. La charla que Gus tenía preparada con la intención de guiarnos por una velada amena se interrumpió con presentaciones y una conversación sobre lo que mi amigo y yo nos habíamos perdido de nuestras respectivas vidas. Hasta tuve el descaro de proponer que se nos uniera a la mesa cuando me contó que iba solo. A Gus no le pareció tanto, aunque no tuvo corazón para negarse. Fue ramen para tres.
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Sé que para Gus la primera cita fracasó en su primera parte, por causas ajenas a mi acompañante, e intentó salvarla al final, cuando regresamos a su camioneta, ya sin hambre, sin ojos de perrito a medio morir y quizá una sed espantosa cortesía del exceso de sodio del plato que terminamos devorando rápidamente. Ya con los vidrios arriba, Gus se tomó unos minutos para decirme que la había pasado bien (no era verdad) y que había una canción que quería que escuchara.
No puedo decir que la primera cita fue un desastre porque tiempo después llevé todas las cajas de mis libros y un gato a la casa de Gus. Sin embargo, las cosas han cambiado desde entonces y los versos de Kali Uchis ya no pegaran de la misma manera que aquella ocasión en la camioneta:
Can I get a kiss? (Ah)
And can you make it last forever? (I said)
I said I′m ‘bout to go to war (uh-huh)
And I don′t know if I’ma see you again
También pegan diferente cuando estás entre miles de extraños que cantan contigo la última de la noche en la única fecha que Tyler, the Creator tuvo en la ciudad, en una arena nueva con tufo a tío rickillo fascista, y justo después de que se te acerca la persona que la puso en la radio de su camioneta aquella noche para dedicártela y te dice al escuchar la intro “Sigue tu canción”. ¿Cómo le hizo para convencer a Tyler de cerrar con esa el concierto? Porque para mí no fue el telón de la noche, sino el final perfecto a esa primera cita que empezó hace 8 años.
Un éxito absoluto, si me preguntan.










