La última página
¿Hasta cuándo estaré acá?
¿Cuándo llegará mi final?
¿En qué momento terminará esto?
¿Cómo será el final de esto?
¿Será realmente en el momento menos pensado?
¿Será realmente el final de todo?
¿Seguirá algo después del final?
¿Cómo sabré que ese es el final?
¿Seguiré siendo consciente de lo que fue antes del final?
¿Qué es lo que me preocupa tanto del final?
¿Por qué no quiero que esto termine?
¿Cómo quisiera que terminara?
¿Cuál sería la mejor manera de terminar?
¿Terminará todo al llegar al final?
¿Dónde iré cuando llegue al final?
¿Será el final realmente el comienzo?
¿Qué tanto se parecerá el más allá al más acá?
Así cómo en esta nueva página, que vino después de la anterior, que en esencia es la misma, solo que esta vacía y poco a poco se va llenando con las palabras que voy eligiendo para escribir.
Una página en blanco, idéntica, prácticamente, a la anterior, solo que en un punto diferente de ubicación dentro del cuaderno. La misma página limpia, sin contenido, como lo era la anterior hasta hace unos minutos.
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Páginas que se van llenando con palabras que escribo, que cada vez son diferentes, cada día traen otros significados, representan otras ideas, se van dando a partir de otros sentimientos, van fluyendo (o no) dependiendo de muchas variables de las que no soy del todo consciente, de condicionantes que no percibo del todo, de pensamientos que llegaron justo a esa hora de empezar a escribir en la hoja en blanco.
“Lo desconocido asusta, como siempre”.
“El reloj del juego marca la profecía”.
“Gira y da vueltas y rueda girando”.
“Mira que la vida no es eterna, en cualquier momento se termina”.
“Todo tiene su final, nada dura para siempre”.
“To live is to die”.
“Antes de morir debes tener una razón de vida, no te dejes ir creyendo que todo vendrá antes de morir”.
Quisiera no pensar tanto en el final, simplemente dejar fluir las cosas y ya, realmente dejar que todo se mueva como se quiera mover, realmente con desprendimiento, sin expectativas, realmente vivir viviendo.
Sí, sabiendo que la vida es finita, que se acaba, que por eso vale la pena activarse, acelerar el hacer cosas, el vivir cosas, pero sin aferrarme tanto a la idea de ¿hasta cuándo estaré acá?
Escrito originalmente el 20 de marzo de 2026, como parte de los ejercicios propuestos por el libro “El Camino del Artista” de Julia Cameron.









