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Buscando a UNO: la aritmética del desencanto en «UN político español», de Mike Sain’t Louis

8 min readOct 21, 2026

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El título ya contiene la tesis. No se llama «Los políticos españoles», ni «Políticos», ni «La clase política». Se llama «UN político español», con el artículo en mayúsculas, como si alguien lo hubiera escrito a mano en un cartel y hubiera apretado el rotulador justo en esa palabra. UN. Uno solo. La canción entera gira alrededor de una cantidad mínima: la de una única persona honrada a la que poder votar. Y su conclusión es que ni siquiera esa cifra, la más pequeña posible después del cero, está garantizada.

Por eso propongo leerla con una calculadora en la mano. Es una letra breve, muy repetitiva, construida casi como una cuenta, y contar sus piezas ayuda a ver cómo funciona.

«UN político español» es una canción de Mike Sain’t Louis (también escrito Mike Saint Louis), letrista, compositor y productor musical madrileño que se presenta como «el primer cantautor IA». Forma parte de Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk, el segundo álbum de la trilogía GAYFOLK de Planeta Gayfolk (GAYFOLK), que reúne tres discos y 275 pistas alrededor de un planeta queer imaginario. Puede escucharse en Spotify y la letra está publicada en gayfolkplanet.com/letras/un-politico-espanol.

Las cifras de la letra

Empecemos por los números, tal como salen de la versión publicada en la web oficial. La letra tiene 34 versos y unas 170 palabras. De esos 34 versos, 18 pertenecen a un mismo bloque de tres líneas que se repite seis veces:

Habrá que esperar y esperar A que aparezca un político honrado A quién votar

Es decir, más de la mitad de la canción es la misma espera dicha una y otra vez. Hay otros dos bloques que aparecen dos veces cada uno: el de «Pues espera bien sentado / No te quedes ahí parado / Estos políticos ladrones / Me tocan mucho los cojones», y el de «No sabía yo que para ser un político español / Es imprescindible ser un ladrón». Y hay una sola estrofa, la última, que suena una única vez y no vuelve.

Esa distribución no es casual en una canción que trata de esperar. La forma imita el contenido: la espera es lo que más se repite, las quejas aparecen de vez en cuando como estallidos, y la explicación de fondo llega solo al final, una vez, como quien por fin dice lo que piensa después de mucho dar vueltas.

Seis esperas

Fijémonos en el verbo que abre el estribillo. No es «espero», en presente y en primera persona, sino «habrá que esperar»: una construcción impersonal y en futuro. Nadie en concreto espera; espera todo el mundo. Y no ahora, sino a partir de ahora y sin fecha. Es la gramática de lo inevitable, la misma que se usa para el tiempo o para las colas: habrá que esperar.

Luego viene la duplicación: «esperar y esperar». Repetir el verbo dentro de la misma línea alarga la espera en el propio verso, antes incluso de que el estribillo se repita. Es una espera al cuadrado, y luego multiplicada por seis.

Y lo que se espera está descrito con un verbo de aparición: «A que aparezca un político honrado». No «a que llegue», no «a que gane», sino «a que aparezca». Como si fuera un fenómeno extraordinario, un avistamiento. Algo que no se construye ni se elige, que simplemente se presenta un día, o no. El político honrado de esta canción tiene algo de criatura mitológica.

El tercer verso del bloque, «A quién votar», cierra la idea y es el único momento en el que aparece una acción cívica concreta. Lo que la voz quiere no es abstracto: quiere poder votar a alguien sin taparse la nariz. La honradez se pide para algo muy concreto, para poder ejercer el voto con cierta tranquilidad.

Dos voces: la que espera y la que contesta

En medio de tanta espera aparece otra voz. Justo después del primer estribillo, alguien responde: «Pues espera bien sentado / No te quedes ahí parado».

La gracia está en que esos dos versos se contradicen a propósito. «Espera bien sentado» es una expresión española que significa que lo que esperas no va a llegar, así que mejor ponte cómodo. «No te quedes ahí parado», en cambio, parece un consejo para moverse. Juntos crean un pequeño nudo: siéntate, porque esto va para largo, pero no te quedes quieto. Es la ironía de quien ya ha perdido la esperanza y se ríe de quien todavía la tiene.

Se puede leer como un diálogo entre dos partes de la misma persona, la que aún confía y la que ya se ha cansado, o como la respuesta de alguien de fuera. La letra no lo aclara, y no hace falta. Lo importante es que la canción no es un monólogo: tiene una voz ingenua y una voz escéptica, y la escéptica es la que suelta los tacos.

La rima como argumento

Si uno se fija en las rimas, la canción se puede resumir en tres palabras acabadas en «-ones»: «ladrones», «cojones» y, en la última estrofa, «borbones». Es una rima pobre, de esas que se hacen sin esfuerzo, y precisamente por eso suena a cántico de grada o de sobremesa, a algo que cualquiera podría corear. No busca elegancia; busca contundencia.

Pero esas tres palabras, puestas en fila, cuentan una pequeña historia: primero se nombra a los culpables (ladrones), luego se expresa el hartazgo con un taco (cojones) y al final se sitúa el problema en el tiempo (borbones). Acusación, emoción y genealogía, todo con la misma terminación.

Hay otra serie de rimas en «-ado»: «honrado», «sentado», «parado». Esta es más sutil. Une al político honrado que se espera con la postura de quien lo espera: sentado y parado. El que espera y lo esperado comparten rima, pero no comparten movimiento: uno no aparece y el otro no se mueve.

«No sabía yo»: la falsa inocencia

El bloque que se repite dos veces y que más se acerca a una tesis es este: «No sabía yo que para ser un político español / Es imprescindible ser un ladrón».

La fórmula «no sabía yo que…» es un recurso muy reconocible del sarcasmo en castellano. Se finge descubrir algo que en realidad se lleva mucho tiempo sospechando. Quien lo dice no se está enterando ahora; está haciendo como que se entera, para subrayar lo absurdo de la situación.

Y el adjetivo elegido es «imprescindible». No «habitual», no «frecuente». Imprescindible, como si fuera un requisito del currículum. La exageración es evidente y es deliberada: la canción no hace un análisis, hace una caricatura. Y en el humor popular la caricatura es una forma de decir que algo duele.

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Este verso es, además, el más largo de toda la letra. Rompe el patrón de líneas cortas y obliga a quien lo canta a meter muchas sílabas en poco espacio. Es el momento en el que la queja se desborda de su propio molde.

Una sola vez: el final

La última estrofa no se repite. Suena una vez y termina la canción:

Que asco de ladrones Desde la época de los borbones Se van turnando cada cierto tiempo Para mangar de lo que te sacan de impuestos

Es la única parte de la letra que mira hacia atrás en el tiempo y la única que describe un mecanismo, no solo un estado. Hasta aquí la canción decía que no hay políticos honrados. Ahora dice cómo cree que funciona la cosa: se turnan. Y añade de dónde sale el dinero: de lo que «te sacan» de impuestos. El sujeto vuelve a ser el oyente. Es tu dinero.

El verbo «mangar», coloquial, rebaja la escala del delito a la de una ratería, y a la vez lo hace más cotidiano, más cercano, más del día a día. Y la mención a «la época de los borbones» funciona como una forma de decir que esto viene de lejos. La letra no da fechas ni nombres; solo sugiere una continuidad larga.

Que esa estrofa aparezca una sola vez, al final, tiene un efecto claro: después de seis esperas, la canción termina con la explicación de por qué la espera no tiene fin. No vuelve al estribillo. Se queda en el diagnóstico.

Lo que la canción no hace

Es importante señalar lo que no está en la letra. No hay ningún nombre propio de persona. No hay siglas de partidos. No hay ninguna acusación concreta contra nadie identificable. Todo está en plural genérico («estos políticos») o en singular hipotético («un político honrado»).

El propio Mike lo subraya en la entrada de su diario dedicada a esta canción, en gayfolkplanet.com: escribe que la canción «no habla de nadie concreto» y que «no pide que nadie deje de votar». Esa precisión es útil, porque una letra tan directa podría leerse como un llamamiento a la abstención. No lo es. Al contrario: su queja central es que no encuentra a quién votar, lo que presupone que querría hacerlo.

Por qué está en el segundo álbum

La web oficial presenta la trilogía GAYFOLK como un relato en tres actos: descubrimiento, deseo de viaje y liberación. «UN político español» está en el segundo, Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk, el del deseo de irse.

Lo que sigue es una lectura personal, no algo que digan las fuentes: tiene sentido que una canción sobre el hartazgo con la política esté precisamente en el disco del deseo de viajar a otro planeta. Si aquí no aparece nadie honrado a quien votar, el impulso de imaginar otro lugar, un planeta queer donde vivir sin pedir permiso, se entiende mejor. La canción es la queja; el título del álbum es la fantasía de huida.

En su diario, Mike responde a la pregunta obvia de qué pinta una canción sobre corrupción en un universo dedicado a la cultura LGTBI, el camp y la salud mental. Su respuesta, resumida con mis palabras, es que esas causas también dependen de quien gobierna: los derechos del colectivo se votan, y los recursos para cuidar la salud mental salen de las cuentas públicas. Desde esa óptica, el enfado con la mala gestión no es un desvío dentro de Planeta Gayfolk, sino otra región del mismo mapa.

El tono: cabreo sin solemnidad

La web oficial describe la obra de Mike como un cruce de pop alternativo, electropop y copla con humor camp español. En esta canción el camp está casi ausente; lo que queda es el humor de la calle, el de la sorna y el taco. Pero el procedimiento es parecido: tomar algo serio y decirlo sin solemnidad.

No hay discurso, no hay datos, no hay tono de tertulia. Hay repetición, rimas fáciles y una voz que se ríe de su propia esperanza. Eso la hace muy distinta de una canción protesta clásica, que suele apelar a la acción. Esta no convoca a nadie a ninguna parte. Se limita a cantar el cansancio en voz alta, que es otra forma de no tragárselo.

Letra propia, sonido con IA

Una nota de transparencia que el propio proyecto hace explícita: Mike escribe sus letras sin IA, y esta, con sus palabrotas, no es una excepción. Para la música recurre a herramientas de inteligencia artificial (Suno entre ellas) y dirige él mismo sus videoclips. El tema sale bajo su sello, MIKE SAIN’T LOUIS, con descarga gratuita en la web de Planeta Gayfolk.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «UN político español»? Del hartazgo con la corrupción: la voz espera que aparezca un político honrado a quien votar y la propia canción le contesta que espere sentado.

¿Quién la escribió? Mike Sain’t Louis, letrista, compositor y productor musical madrileño, creador de Planeta Gayfolk (GAYFOLK).

¿En qué disco está? En Ojalá se pudiera viajar a Gayfolk, el segundo álbum de la trilogía GAYFOLK.

¿Señala a algún político o partido concreto? No. La letra no da nombres ni siglas; habla de una sensación colectiva de cansancio, y el propio Mike aclara en su diario que no habla de nadie concreto.

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Mike Sain't Louis
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Written by Mike Sain't Louis

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El primer cantautor IA. Letrista, compositor y productor de Madrid. Planeta Gayfolk: pop queer y camp. Toda mi música gratis: mikesaintlouis.com/descargas