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Pablo Pastore

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Oraciones | Miércoles, 15 de julio de 2026

14 min readJul 14, 2026

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LAUDES

Miércoles, 15 de julio de 2026

Memoria de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia

Tema del día:

«Señor, enséñame la sabiduría de los pequeños.»

Duración aproximada: 10–12 minutos

Invocación

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Señor, abre mis labios.

Y mi boca proclamará tu alabanza.

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

**Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amén.**

Himno

Cristo,

Sabiduría eterna del Padre,

al comenzar este nuevo día

quiero aprender de Ti.

No permitas

que el orgullo

cierre mi corazón.

Concédeme

la sencillez de los santos,

la humildad de los pequeños

y el deseo sincero

de buscar siempre la verdad.

Por la intercesión

de San Buenaventura,

haz que mi inteligencia

esté siempre unida al amor.

Amén.

Antífona

«El Señor revela sus secretos a los humildes de corazón.»

Salmo de la mañana

Del Salmo 95 (94)

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva.

Entremos en su presencia
dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.

Suyo es el mar,
porque Él lo hizo;
suyas son las montañas,
modeladas por sus manos.

Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor,
creador nuestro.

Porque Él es nuestro Dios
y nosotros su pueblo,
el rebaño que Él guía.

Antífona

«El Señor revela sus secretos a los humildes de corazón.»

Preparación para la Lectio Divina

Espíritu Santo,

Tú eres la luz interior

que conduce a toda verdad.

Haz que hoy

no busque solamente conocer,

sino amar.

No solamente comprender,

sino dejarme transformar.

Que la Palabra

descienda desde mi inteligencia

hasta mi corazón.

Habla, Señor,

que tu siervo escucha.

Primera lectura

Isaías 10,5–7.13b-16

Así dice el Señor:

«¡Ay de Asiria,
vara de mi ira,
bastón de mi indignación!

Yo la envío contra una nación impía,
la mando contra el pueblo que ha provocado mi enojo,
para que tome botín y haga presa,
y lo pisotee como el barro de las calles.

Pero ella no lo entiende así,
ni eso piensa su corazón;
su intención es destruir
y exterminar numerosas naciones.

Dice:
“Lo he hecho con la fuerza de mi mano
y con mi sabiduría,
porque soy inteligente.”

Por eso el Señor,
Dios de los ejércitos,
enviará la debilidad
sobre sus guerreros.»

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

Responsorio breve

V/. El Señor guía a los humildes por el buen camino.

R/. Enseña su senda a los sencillos.

Evangelio

Mateo 11,25–27

En aquel tiempo, Jesús exclamó:

«Te doy gracias,
Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
porque has escondido estas cosas
a los sabios y entendidos,
y se las has revelado
a los pequeños.

Sí, Padre,
porque así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre,
y nadie conoce al Hijo
sino el Padre,
ni nadie conoce al Padre
sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo
se lo quiera revelar.»

Meditatio

San Buenaventura decía

que nadie puede comprender verdaderamente a Dios

si antes no aprende a amarlo.

Por eso,

el Evangelio de hoy

no desprecia la inteligencia.

Lo que denuncia

es el orgullo

de quien cree

que puede alcanzar a Dios

solo con sus propias fuerzas.

Isaías presenta a Asiria

como un poderoso imperio

que se atribuye a sí mismo

todo su éxito.

«Lo he hecho con mi fuerza,

con mi sabiduría.»

Ese es el gran peligro

del corazón humano:

confundir los dones

con el propio mérito.

Jesús, en cambio,

eleva una oración de alabanza.

El Padre

se revela

a los pequeños,

a quienes saben recibir,

escuchar,

agradecer

y dejarse enseñar.

La verdadera sabiduría

no consiste

en saber mucho.

Consiste

en vivir

cada día

como un discípulo.

Para la oración personal

Permanece cinco minutos en silencio.

Después habla con Jesús.

  • ¿Dónde aparece hoy el orgullo en mi vida?
  • ¿Sé agradecer los dones que he recibido?
  • ¿Busco tener razón o busco la verdad?
  • ¿Qué significa para mí ser “pequeño” delante de Dios?
  • ¿Cómo puedo vivir hoy con mayor humildad?

Escucha.

Permanece con Cristo.

Cántico evangélico

Benedictus (Lucas 1,68–79) — fragmento

Bendito sea el Señor,
Dios de Israel,
porque ha visitado
y redimido a su pueblo.

Nos ha suscitado
una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo.

Para concedernos
que, libres de temor,
le sirvamos con santidad y justicia
todos nuestros días.

Oratio

Señor Jesús,

hazme pequeño

para poder aprender de Ti.

Líbrame

de la soberbia,

de la autosuficiencia

y del deseo

de buscar mi propia gloria.

Que toda ciencia,

todo trabajo

y todo conocimiento

me conduzcan siempre

a amarte más

y a servir mejor

a mis hermanos.

Por intercesión de San Buenaventura,

haz de mi vida

una búsqueda constante

de tu verdad.

Amén.

Actio

Hoy,

antes de expresar una opinión

o tomar una decisión,

haz una breve pausa

y pregunta interiormente:

«¿Estoy buscando mi propia gloria o la voluntad de Dios?»

Padre Nuestro

Padre nuestro,

que estás en el cielo…

(rezarlo lentamente)

Oración conclusiva

Oh Dios,

que concediste a San Buenaventura

penetrar profundamente

en el misterio de Cristo

y transmitirlo con sabiduría y amor,

concédenos,

iluminados por su ejemplo,

crecer continuamente

en el conocimiento de tu Hijo

y vivir siempre unidos a Él.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

Bendición

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

Amén.

Jaculatoria del día

«Jesús, hazme pequeño para aprender de Ti.»

Fruto espiritual del día

Pedir la gracia de una humildad inteligente: reconocer que toda verdadera sabiduría es un don de Dios y que solo el corazón humilde puede acoger plenamente a Cristo.

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HORA MEDIA

Miércoles, 15 de julio de 2026

Memoria de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia

Tema:

«La verdadera sabiduría nace del amor.»

Duración aproximada: 5 minutos

Invocación

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

Himno breve

Señor Jesús,

en medio de esta jornada

quiero volver mi corazón hacia Ti.

Que el trabajo no me haga olvidar

que Tú estás presente.

Que el conocimiento no alimente mi orgullo,

sino mi gratitud.

Hazme humilde para aprender,

generoso para servir

y fiel para seguirte.

Amén.

Antífona

«El Señor enseña su camino a los humildes.»

Salmo breve

Del Salmo 25 (24)

Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.

Guíame en tu verdad
y enséñame,
porque Tú eres el Dios de mi salvación.

El Señor es bueno y recto;
por eso muestra el camino a los pecadores.

Guía a los humildes con justicia
y enseña su camino a los sencillos.

Antífona

«El Señor enseña su camino a los humildes.»

Lectura breve

Mateo 11,25

Jesús dijo:

«Te doy gracias, Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
porque has escondido estas cosas
a los sabios y entendidos
y se las has revelado
a los pequeños.»

Responsorio breve

V/. Señor, enséñame tus caminos.

R/. Guíame por la senda de tu verdad.

Meditatio

San Buenaventura escribió:

«Nadie entra en la sabiduría si antes no entra en el amor.»

Estas palabras resumen toda su vida.

Podemos acumular conocimientos,

resolver problemas,

tomar decisiones importantes.

Pero si todo eso

no nos hace más humildes,

más pacientes

y más disponibles para servir,

todavía no hemos aprendido

la sabiduría del Evangelio.

Jesús da gracias al Padre

porque los misterios del Reino

no se comprenden únicamente con la inteligencia,

sino con un corazón abierto.

La humildad no consiste

en pensar menos de uno mismo.

Consiste en reconocer

que todo bien recibido

es un don,

y que todo conocimiento

debe conducirnos

a amar más.

Para la reflexión

Haz una breve pausa.

Pregúntate:

  • ¿Estoy buscando comprender para servir o para destacar?
  • ¿He sabido escuchar hoy a las personas con humildad?
  • ¿Qué me está enseñando Dios en las tareas sencillas de este día?

Permanece un minuto en silencio.

Oratio

Padre bueno,

haz que mi inteligencia

esté siempre unida al amor.

Líbrame

de la soberbia del saber

y del deseo

de ser admirado.

Que cada cosa

que aprenda hoy

me acerque más a Ti

y me haga servir mejor

a los demás.

Por Jesucristo,

nuestro Señor.

Amén.

Actio

Durante esta tarde,

escucha con atención

a una persona

sin interrumpirla

ni preparar inmediatamente tu respuesta.

Haz de esa escucha

un acto de humildad

y de amor.

Oración conclusiva

Señor,

permanece conmigo

durante el resto de este día.

Hazme crecer

en la sabiduría

que nace de la humildad,

se alimenta de la oración

y se manifiesta

en el servicio.

Por Cristo nuestro Señor.

Amén.

Jaculatoria

«Señor, enséñame la sabiduría de los humildes.»

Fruto espiritual

Pedir la gracia de unir el conocimiento al amor, descubriendo que la verdadera sabiduría consiste en dejarse enseñar por Dios y poner los propios dones al servicio de los demás.

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VÍSPERAS

Miércoles, 15 de julio de 2026

Memoria de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia

Tema del día:

«La sabiduría que conduce al amor.»

Duración aproximada: 10–12 minutos

Invocación

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

**Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amén.**

Himno

Cristo,

Sabiduría del Padre,

al caer la tarde

vengo nuevamente a Ti.

Gracias

por las luces recibidas,

por las personas

que hoy pusiste en mi camino

y por todo aquello

que me ayudó

a conocerte un poco más.

Haz que nunca busque

el conocimiento

por vanidad,

sino para amarte más

y servir mejor

a mis hermanos.

Amén.

Antífona

«Dichosos los humildes de corazón, porque Dios les revela sus misterios.»

Salmo de la tarde

Del Salmo 145 (144)

Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey,
bendeciré tu Nombre
por siempre jamás.

Grande es el Señor
y muy digno de alabanza;
su grandeza no tiene medida.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la ira
y rico en amor.

El Señor es bueno con todos,
tiene compasión
de todas sus criaturas.

Que todas tus obras te den gracias,
Señor,
y que tus fieles te bendigan.

Antífona

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«Dichosos los humildes de corazón, porque Dios les revela sus misterios.»

Lectura

Mateo 11,27

«Nadie conoce al Hijo
sino el Padre,
y nadie conoce al Padre
sino el Hijo
y aquel
a quien el Hijo
se lo quiera revelar.»

Responsorio breve

V/. Grande es el Señor y muy digno de alabanza.

R/. Su grandeza no tiene medida.

Meditatio

San Buenaventura

dedicó su vida

al estudio,

a la enseñanza

y al gobierno de la Iglesia.

Sin embargo,

sus escritos muestran

que nunca separó

la inteligencia

de la contemplación.

Para él,

conocer a Dios

era caminar hacia Él.

No bastaba comprender.

Era necesario amar.

Jesús nos recuerda hoy

que el conocimiento del Padre

es siempre un regalo.

No es una conquista.

No es el premio

para quien sabe más.

Es una gracia

que se ofrece

al corazón humilde.

Quizá hoy

hayamos aprendido algo nuevo.

Pero la pregunta

con la que termina este día es otra:

¿Ese conocimiento me hizo amar más?

Si la respuesta es sí,

entonces la sabiduría

ha comenzado

a dar fruto.

Contemplatio

Imagina una biblioteca monástica.

Sobre una mesa

descansa un libro abierto.

San Buenaventura

lo cierra lentamente,

se dirige a la capilla

y permanece de rodillas

delante del Santísimo.

Comprendes entonces

que la última palabra

no pertenece al estudio,

sino a la adoración.

Ahora entra también tú.

Permanece junto a Cristo

unos minutos

en silencio.

Examen Ignaciano

1. Acción de gracias

¿Qué verdad,

qué enseñanza

o qué gracia

recibí hoy?

(Pausa.)

2. Pedir luz

Espíritu Santo,

enséñame

a mirar este día

como Tú lo miras.

(Pausa.)

3. Revisar el día

¿He buscado

la gloria de Dios

o la mía?

¿He sabido escuchar

con humildad?

¿He puesto mis capacidades

al servicio de los demás?

¿Mi oración

ha transformado

mi manera de trabajar

y de tratar a las personas?

(Pausa.)

4. Pedir perdón

Señor,

perdona

mi orgullo,

mi autosuficiencia,

mi deseo

de reconocimiento

y las veces

en que olvidé

que todo bien

proviene de Ti.

(Pausa.)

5. Mirar el mañana

¿Qué virtud

quieres hacer crecer

en mí

a partir de hoy?

(Pausa.)

Intercesiones

R/. Señor, haznos discípulos humildes.

Por la Iglesia,

para que anuncie la verdad

con sabiduría y caridad.

R/. Señor, haznos discípulos humildes.

Por los teólogos,

profesores,

investigadores

y educadores,

para que su conocimiento

esté siempre al servicio

de la verdad

y del bien.

R/. Señor, haznos discípulos humildes.

Por quienes buscan sinceramente a Dios,

para que encuentren

en Cristo

la plenitud de la verdad.

R/. Señor, haznos discípulos humildes.

Por todos nosotros,

para que nunca separemos

la inteligencia

del amor.

R/. Señor, haznos discípulos humildes.

Cántico Evangélico

Magnificat (Lucas 1,46–55) — fragmento

Proclama mi alma
la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu
en Dios mi Salvador,

porque ha mirado
la humildad de su esclava.

El Poderoso
ha hecho obras grandes por mí;
santo es su Nombre.

Derriba del trono
a los poderosos
y enaltece
a los humildes.

Padre Nuestro

Padre nuestro,

que estás en el cielo…

(rezarlo lentamente)

Oración conclusiva

Oh Dios,

que hiciste de San Buenaventura

un maestro insigne

en la ciencia divina,

concédenos,

por su intercesión,

buscar siempre la verdad

con humildad,

amarla con sinceridad

y comunicarla

con caridad.

Por Jesucristo,

nuestro Señor.

Amén.

Bendición

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

Amén.

Jaculatoria de la tarde

«Jesús, que todo lo que aprenda me conduzca a amarte más.»

Fruto espiritual del día

Pedir la gracia de una sabiduría contemplativa: que todo conocimiento recibido se transforme en gratitud, servicio y amor a Dios y a los hermanos.

Pensamiento de San Buenaventura

«Nadie conoce verdaderamente a Dios si antes no aprende a amarlo; y nadie lo ama sin dejarse transformar por Él.»

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COMPLETAS

Miércoles, 15 de julio de 2026

Memoria de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia

Tema de la noche:

«La sabiduría del santo consiste en descansar en Dios.»

Duración aproximada: 5–7 minutos

Invocación

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

El Señor todopoderoso
nos conceda una noche tranquila
y un descanso en su paz.

Amén.

Examen de conciencia

Permanece unos instantes en silencio.

Hazte consciente de la presencia amorosa de Dios.

Todo este día ha sido un don.

Ahora vuelve la mirada hacia Él con sencillez.

1. Acción de gracias

¿Qué luz recibí hoy?

¿Qué verdad del Evangelio quedó grabada en mi corazón?

¿Por qué quiero dar gracias al Señor?

(Pausa.)

2. La humildad

Jesús dijo:

«Te doy gracias, Padre…
porque has revelado estas cosas
a los pequeños.»

(Mateo 11,25)

¿He vivido hoy con un corazón sencillo?

¿He sabido reconocer que todo bien recibido proviene de Dios?

(Pausa.)

3. La sabiduría

San Buenaventura enseñaba que

la verdadera ciencia

conduce siempre al amor.

Pregúntate:

¿Lo que hice hoy

me acercó más a Cristo?

¿Mi conocimiento

se transformó en servicio?

¿Mi oración

se reflejó en mis acciones?

(Pausa.)

4. Misericordia

Padre bueno,

perdona

las veces

en que busqué

mi propia gloria.

Perdona

mi orgullo,

mi impaciencia

y mi falta de confianza.

Hazme comenzar nuevamente

mañana

con un corazón humilde.

(Pausa.)

5. Abandono

Señor,

te entrego:

  • todo lo que aprendí hoy;
  • las personas con quienes conviví;
  • mis alegrías;
  • mis preocupaciones;
  • mi descanso;
  • el día de mañana.

Todo queda en tus manos.

Himno

Cristo,

Maestro humilde,

la noche ha llegado.

Tú conoces

mi corazón

mejor que yo mismo.

Gracias

por haberme acompañado

durante este día.

Haz que descanse

con la paz

de quien sabe

que el Padre

cuida de todas las cosas.

Y que mañana

vuelva a levantarme

con el deseo

de aprender nuevamente

de Ti.

Amén.

Antífona

«En paz me acuesto y enseguida me duermo, porque Tú, Señor, me haces vivir tranquilo.»

Salmo de Completas

Salmo 4

Respóndeme cuando te invoco,
Dios, defensor mío;
Tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.

Hijos de los hombres,
¿hasta cuándo endureceréis el corazón?
¿Por qué amáis la vanidad
y buscáis la mentira?

Sabed que el Señor
hace maravillas por su fiel;
el Señor me escucha
cuando lo invoco.

Temblad y no pequéis;
meditad en vuestro interior
y guardad silencio.

Ofreced sacrificios legítimos
y confiad en el Señor.

Muchos dicen:
«¿Quién nos hará ver la dicha?»
Haz brillar sobre nosotros
la luz de tu rostro, Señor.

Tú has puesto en mi corazón
más alegría
que cuando abundan
el trigo y el vino.

En paz me acuesto
y enseguida me duermo,
porque Tú solo, Señor,
me haces vivir tranquilo.

Antífona

«En paz me acuesto y enseguida me duermo, porque Tú, Señor, me haces vivir tranquilo.»

Lectura breve

1 Pedro 5,6–7

«Humillaos bajo la poderosa mano de Dios,
para que Él os enaltezca a su debido tiempo.

Descargad en Él
todas vuestras preocupaciones,
porque Él cuida de vosotros.»

Responsorio breve

V/. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

R/. Tú, Dios fiel, nos librarás.

V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R/. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Meditación breve

San Buenaventura escribió que

el camino hacia Dios

comienza con el deseo,

se ilumina con la verdad

y culmina en el amor.

Esta noche,

ya no necesitamos estudiar,

ni comprender más.

Solo descansar.

El niño duerme tranquilo

porque confía en su padre.

También el discípulo

descansa en paz

cuando recuerda

que su vida

está en manos de Dios.

Quizá aún queden preguntas sin respuesta.

Quizá existan problemas sin resolver.

Pero nada de eso

es más grande

que la fidelidad del Señor.

La mayor sabiduría

de esta noche

es abandonarse

con confianza

en el amor del Padre.

Cántico de Simeón

Lucas 2,29–32

Ahora, Señor,
según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has preparado
ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Amén.

Oración conclusiva

Señor Dios,

que concediste a San Buenaventura
contemplar con sabiduría
los misterios de tu Hijo,

haz que también nosotros,

después del trabajo de este día,

descansando en tu paz,

crezcamos en el conocimiento
que nace del amor
y en el amor
que conduce a la contemplación.

Guárdanos durante la noche,

aleja todo mal

y concédenos despertar mañana

para alabarte con un corazón renovado.

Por Jesucristo,
nuestro Señor.

Amén.

Antífona mariana

Salve Regina

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia;
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.

A Ti llamamos
los desterrados hijos de Eva.

A Ti suspiramos,
gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora,
abogada nuestra,

vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos.

Y después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

¡Oh clemente,
oh piadosa,
oh dulce Virgen María!

Bendición

El Señor todopoderoso
nos conceda una noche tranquila
y una santa muerte.

Amén.

En el nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo.

Amén.

Jaculatoria antes de dormir

Repite lentamente tres veces:

«Jesús, en Ti descanso, en Ti confío, a Ti me entrego.»

Fruto espiritual

Pedir la gracia del abandono confiado: descansar en Dios con un corazón humilde, sabiendo que la verdadera sabiduría consiste en dejar que Él conduzca nuestra vida.

Pensamiento para terminar el día

«La inteligencia puede conducirnos hasta la puerta del misterio; solamente el amor humilde nos permite entrar en él.»
Inspirado en la espiritualidad de San Buenaventura.

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