Oraciones | Miércoles, 15 de julio de 2026
LAUDES
Miércoles, 15 de julio de 2026
Memoria de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia
Tema del día:
«Señor, enséñame la sabiduría de los pequeños.»
Duración aproximada: 10–12 minutos
Invocación
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Señor, abre mis labios.
Y mi boca proclamará tu alabanza.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
**Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.**
Himno
Cristo,
Sabiduría eterna del Padre,
al comenzar este nuevo día
quiero aprender de Ti.
No permitas
que el orgullo
cierre mi corazón.
Concédeme
la sencillez de los santos,
la humildad de los pequeños
y el deseo sincero
de buscar siempre la verdad.
Por la intercesión
de San Buenaventura,
haz que mi inteligencia
esté siempre unida al amor.
Amén.
Antífona
«El Señor revela sus secretos a los humildes de corazón.»
Salmo de la mañana
Del Salmo 95 (94)
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva.Entremos en su presencia
dándole gracias,
aclamándolo con cantos.Porque el Señor es un Dios grande,
soberano sobre todos los dioses.Suyo es el mar,
porque Él lo hizo;
suyas son las montañas,
modeladas por sus manos.Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor,
creador nuestro.Porque Él es nuestro Dios
y nosotros su pueblo,
el rebaño que Él guía.
Antífona
«El Señor revela sus secretos a los humildes de corazón.»
Preparación para la Lectio Divina
Espíritu Santo,
Tú eres la luz interior
que conduce a toda verdad.
Haz que hoy
no busque solamente conocer,
sino amar.
No solamente comprender,
sino dejarme transformar.
Que la Palabra
descienda desde mi inteligencia
hasta mi corazón.
Habla, Señor,
que tu siervo escucha.
Primera lectura
Isaías 10,5–7.13b-16
Así dice el Señor:
«¡Ay de Asiria,
vara de mi ira,
bastón de mi indignación!Yo la envío contra una nación impía,
la mando contra el pueblo que ha provocado mi enojo,
para que tome botín y haga presa,
y lo pisotee como el barro de las calles.Pero ella no lo entiende así,
ni eso piensa su corazón;
su intención es destruir
y exterminar numerosas naciones.Dice:
“Lo he hecho con la fuerza de mi mano
y con mi sabiduría,
porque soy inteligente.”Por eso el Señor,
Dios de los ejércitos,
enviará la debilidad
sobre sus guerreros.»
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Responsorio breve
V/. El Señor guía a los humildes por el buen camino.
R/. Enseña su senda a los sencillos.
Evangelio
Mateo 11,25–27
En aquel tiempo, Jesús exclamó:
«Te doy gracias,
Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
porque has escondido estas cosas
a los sabios y entendidos,
y se las has revelado
a los pequeños.Sí, Padre,
porque así te ha parecido bien.Todo me ha sido entregado por mi Padre,
y nadie conoce al Hijo
sino el Padre,
ni nadie conoce al Padre
sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo
se lo quiera revelar.»
Meditatio
San Buenaventura decía
que nadie puede comprender verdaderamente a Dios
si antes no aprende a amarlo.
Por eso,
el Evangelio de hoy
no desprecia la inteligencia.
Lo que denuncia
es el orgullo
de quien cree
que puede alcanzar a Dios
solo con sus propias fuerzas.
Isaías presenta a Asiria
como un poderoso imperio
que se atribuye a sí mismo
todo su éxito.
«Lo he hecho con mi fuerza,
con mi sabiduría.»
Ese es el gran peligro
del corazón humano:
confundir los dones
con el propio mérito.
Jesús, en cambio,
eleva una oración de alabanza.
El Padre
se revela
a los pequeños,
a quienes saben recibir,
escuchar,
agradecer
y dejarse enseñar.
La verdadera sabiduría
no consiste
en saber mucho.
Consiste
en vivir
cada día
como un discípulo.
Para la oración personal
Permanece cinco minutos en silencio.
Después habla con Jesús.
- ¿Dónde aparece hoy el orgullo en mi vida?
- ¿Sé agradecer los dones que he recibido?
- ¿Busco tener razón o busco la verdad?
- ¿Qué significa para mí ser “pequeño” delante de Dios?
- ¿Cómo puedo vivir hoy con mayor humildad?
Escucha.
Permanece con Cristo.
Cántico evangélico
Benedictus (Lucas 1,68–79) — fragmento
Bendito sea el Señor,
Dios de Israel,
porque ha visitado
y redimido a su pueblo.Nos ha suscitado
una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo.Para concedernos
que, libres de temor,
le sirvamos con santidad y justicia
todos nuestros días.
Oratio
Señor Jesús,
hazme pequeño
para poder aprender de Ti.
Líbrame
de la soberbia,
de la autosuficiencia
y del deseo
de buscar mi propia gloria.
Que toda ciencia,
todo trabajo
y todo conocimiento
me conduzcan siempre
a amarte más
y a servir mejor
a mis hermanos.
Por intercesión de San Buenaventura,
haz de mi vida
una búsqueda constante
de tu verdad.
Amén.
Actio
Hoy,
antes de expresar una opinión
o tomar una decisión,
haz una breve pausa
y pregunta interiormente:
«¿Estoy buscando mi propia gloria o la voluntad de Dios?»
Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo…
(rezarlo lentamente)
Oración conclusiva
Oh Dios,
que concediste a San Buenaventura
penetrar profundamente
en el misterio de Cristo
y transmitirlo con sabiduría y amor,
concédenos,
iluminados por su ejemplo,
crecer continuamente
en el conocimiento de tu Hijo
y vivir siempre unidos a Él.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Bendición
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Jaculatoria del día
«Jesús, hazme pequeño para aprender de Ti.»
Fruto espiritual del día
Pedir la gracia de una humildad inteligente: reconocer que toda verdadera sabiduría es un don de Dios y que solo el corazón humilde puede acoger plenamente a Cristo.
HORA MEDIA
Miércoles, 15 de julio de 2026
Memoria de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia
Tema:
«La verdadera sabiduría nace del amor.»
Duración aproximada: 5 minutos
Invocación
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Himno breve
Señor Jesús,
en medio de esta jornada
quiero volver mi corazón hacia Ti.
Que el trabajo no me haga olvidar
que Tú estás presente.
Que el conocimiento no alimente mi orgullo,
sino mi gratitud.
Hazme humilde para aprender,
generoso para servir
y fiel para seguirte.
Amén.
Antífona
«El Señor enseña su camino a los humildes.»
Salmo breve
Del Salmo 25 (24)
Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.Guíame en tu verdad
y enséñame,
porque Tú eres el Dios de mi salvación.El Señor es bueno y recto;
por eso muestra el camino a los pecadores.Guía a los humildes con justicia
y enseña su camino a los sencillos.
Antífona
«El Señor enseña su camino a los humildes.»
Lectura breve
Mateo 11,25
Jesús dijo:
«Te doy gracias, Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
porque has escondido estas cosas
a los sabios y entendidos
y se las has revelado
a los pequeños.»
Responsorio breve
V/. Señor, enséñame tus caminos.
R/. Guíame por la senda de tu verdad.
Meditatio
San Buenaventura escribió:
«Nadie entra en la sabiduría si antes no entra en el amor.»
Estas palabras resumen toda su vida.
Podemos acumular conocimientos,
resolver problemas,
tomar decisiones importantes.
Pero si todo eso
no nos hace más humildes,
más pacientes
y más disponibles para servir,
todavía no hemos aprendido
la sabiduría del Evangelio.
Jesús da gracias al Padre
porque los misterios del Reino
no se comprenden únicamente con la inteligencia,
sino con un corazón abierto.
La humildad no consiste
en pensar menos de uno mismo.
Consiste en reconocer
que todo bien recibido
es un don,
y que todo conocimiento
debe conducirnos
a amar más.
Para la reflexión
Haz una breve pausa.
Pregúntate:
- ¿Estoy buscando comprender para servir o para destacar?
- ¿He sabido escuchar hoy a las personas con humildad?
- ¿Qué me está enseñando Dios en las tareas sencillas de este día?
Permanece un minuto en silencio.
Oratio
Padre bueno,
haz que mi inteligencia
esté siempre unida al amor.
Líbrame
de la soberbia del saber
y del deseo
de ser admirado.
Que cada cosa
que aprenda hoy
me acerque más a Ti
y me haga servir mejor
a los demás.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.
Actio
Durante esta tarde,
escucha con atención
a una persona
sin interrumpirla
ni preparar inmediatamente tu respuesta.
Haz de esa escucha
un acto de humildad
y de amor.
Oración conclusiva
Señor,
permanece conmigo
durante el resto de este día.
Hazme crecer
en la sabiduría
que nace de la humildad,
se alimenta de la oración
y se manifiesta
en el servicio.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Jaculatoria
«Señor, enséñame la sabiduría de los humildes.»
Fruto espiritual
Pedir la gracia de unir el conocimiento al amor, descubriendo que la verdadera sabiduría consiste en dejarse enseñar por Dios y poner los propios dones al servicio de los demás.
VÍSPERAS
Miércoles, 15 de julio de 2026
Memoria de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia
Tema del día:
«La sabiduría que conduce al amor.»
Duración aproximada: 10–12 minutos
Invocación
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
**Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.**
Himno
Cristo,
Sabiduría del Padre,
al caer la tarde
vengo nuevamente a Ti.
Gracias
por las luces recibidas,
por las personas
que hoy pusiste en mi camino
y por todo aquello
que me ayudó
a conocerte un poco más.
Haz que nunca busque
el conocimiento
por vanidad,
sino para amarte más
y servir mejor
a mis hermanos.
Amén.
Antífona
«Dichosos los humildes de corazón, porque Dios les revela sus misterios.»
Salmo de la tarde
Del Salmo 145 (144)
Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey,
bendeciré tu Nombre
por siempre jamás.Grande es el Señor
y muy digno de alabanza;
su grandeza no tiene medida.El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la ira
y rico en amor.El Señor es bueno con todos,
tiene compasión
de todas sus criaturas.Que todas tus obras te den gracias,
Señor,
y que tus fieles te bendigan.
Antífona
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«Dichosos los humildes de corazón, porque Dios les revela sus misterios.»
Lectura
Mateo 11,27
«Nadie conoce al Hijo
sino el Padre,
y nadie conoce al Padre
sino el Hijo
y aquel
a quien el Hijo
se lo quiera revelar.»
Responsorio breve
V/. Grande es el Señor y muy digno de alabanza.
R/. Su grandeza no tiene medida.
Meditatio
San Buenaventura
dedicó su vida
al estudio,
a la enseñanza
y al gobierno de la Iglesia.
Sin embargo,
sus escritos muestran
que nunca separó
la inteligencia
de la contemplación.
Para él,
conocer a Dios
era caminar hacia Él.
No bastaba comprender.
Era necesario amar.
Jesús nos recuerda hoy
que el conocimiento del Padre
es siempre un regalo.
No es una conquista.
No es el premio
para quien sabe más.
Es una gracia
que se ofrece
al corazón humilde.
Quizá hoy
hayamos aprendido algo nuevo.
Pero la pregunta
con la que termina este día es otra:
¿Ese conocimiento me hizo amar más?
Si la respuesta es sí,
entonces la sabiduría
ha comenzado
a dar fruto.
Contemplatio
Imagina una biblioteca monástica.
Sobre una mesa
descansa un libro abierto.
San Buenaventura
lo cierra lentamente,
se dirige a la capilla
y permanece de rodillas
delante del Santísimo.
Comprendes entonces
que la última palabra
no pertenece al estudio,
sino a la adoración.
Ahora entra también tú.
Permanece junto a Cristo
unos minutos
en silencio.
Examen Ignaciano
1. Acción de gracias
¿Qué verdad,
qué enseñanza
o qué gracia
recibí hoy?
(Pausa.)
2. Pedir luz
Espíritu Santo,
enséñame
a mirar este día
como Tú lo miras.
(Pausa.)
3. Revisar el día
¿He buscado
la gloria de Dios
o la mía?
¿He sabido escuchar
con humildad?
¿He puesto mis capacidades
al servicio de los demás?
¿Mi oración
ha transformado
mi manera de trabajar
y de tratar a las personas?
(Pausa.)
4. Pedir perdón
Señor,
perdona
mi orgullo,
mi autosuficiencia,
mi deseo
de reconocimiento
y las veces
en que olvidé
que todo bien
proviene de Ti.
(Pausa.)
5. Mirar el mañana
¿Qué virtud
quieres hacer crecer
en mí
a partir de hoy?
(Pausa.)
Intercesiones
R/. Señor, haznos discípulos humildes.
Por la Iglesia,
para que anuncie la verdad
con sabiduría y caridad.
R/. Señor, haznos discípulos humildes.
Por los teólogos,
profesores,
investigadores
y educadores,
para que su conocimiento
esté siempre al servicio
de la verdad
y del bien.
R/. Señor, haznos discípulos humildes.
Por quienes buscan sinceramente a Dios,
para que encuentren
en Cristo
la plenitud de la verdad.
R/. Señor, haznos discípulos humildes.
Por todos nosotros,
para que nunca separemos
la inteligencia
del amor.
R/. Señor, haznos discípulos humildes.
Cántico Evangélico
Magnificat (Lucas 1,46–55) — fragmento
Proclama mi alma
la grandeza del Señor,se alegra mi espíritu
en Dios mi Salvador,porque ha mirado
la humildad de su esclava.El Poderoso
ha hecho obras grandes por mí;
santo es su Nombre.Derriba del trono
a los poderosos
y enaltece
a los humildes.
Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo…
(rezarlo lentamente)
Oración conclusiva
Oh Dios,
que hiciste de San Buenaventura
un maestro insigne
en la ciencia divina,
concédenos,
por su intercesión,
buscar siempre la verdad
con humildad,
amarla con sinceridad
y comunicarla
con caridad.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.
Bendición
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
Jaculatoria de la tarde
«Jesús, que todo lo que aprenda me conduzca a amarte más.»
Fruto espiritual del día
Pedir la gracia de una sabiduría contemplativa: que todo conocimiento recibido se transforme en gratitud, servicio y amor a Dios y a los hermanos.
Pensamiento de San Buenaventura
«Nadie conoce verdaderamente a Dios si antes no aprende a amarlo; y nadie lo ama sin dejarse transformar por Él.»
COMPLETAS
Miércoles, 15 de julio de 2026
Memoria de San Buenaventura, Obispo y Doctor de la Iglesia
Tema de la noche:
«La sabiduría del santo consiste en descansar en Dios.»
Duración aproximada: 5–7 minutos
Invocación
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
El Señor todopoderoso
nos conceda una noche tranquila
y un descanso en su paz.
Amén.
Examen de conciencia
Permanece unos instantes en silencio.
Hazte consciente de la presencia amorosa de Dios.
Todo este día ha sido un don.
Ahora vuelve la mirada hacia Él con sencillez.
1. Acción de gracias
¿Qué luz recibí hoy?
¿Qué verdad del Evangelio quedó grabada en mi corazón?
¿Por qué quiero dar gracias al Señor?
(Pausa.)
2. La humildad
Jesús dijo:
«Te doy gracias, Padre…
porque has revelado estas cosas
a los pequeños.»(Mateo 11,25)
¿He vivido hoy con un corazón sencillo?
¿He sabido reconocer que todo bien recibido proviene de Dios?
(Pausa.)
3. La sabiduría
San Buenaventura enseñaba que
la verdadera ciencia
conduce siempre al amor.
Pregúntate:
¿Lo que hice hoy
me acercó más a Cristo?
¿Mi conocimiento
se transformó en servicio?
¿Mi oración
se reflejó en mis acciones?
(Pausa.)
4. Misericordia
Padre bueno,
perdona
las veces
en que busqué
mi propia gloria.
Perdona
mi orgullo,
mi impaciencia
y mi falta de confianza.
Hazme comenzar nuevamente
mañana
con un corazón humilde.
(Pausa.)
5. Abandono
Señor,
te entrego:
- todo lo que aprendí hoy;
- las personas con quienes conviví;
- mis alegrías;
- mis preocupaciones;
- mi descanso;
- el día de mañana.
Todo queda en tus manos.
Himno
Cristo,
Maestro humilde,
la noche ha llegado.
Tú conoces
mi corazón
mejor que yo mismo.
Gracias
por haberme acompañado
durante este día.
Haz que descanse
con la paz
de quien sabe
que el Padre
cuida de todas las cosas.
Y que mañana
vuelva a levantarme
con el deseo
de aprender nuevamente
de Ti.
Amén.
Antífona
«En paz me acuesto y enseguida me duermo, porque Tú, Señor, me haces vivir tranquilo.»
Salmo de Completas
Salmo 4
Respóndeme cuando te invoco,
Dios, defensor mío;
Tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.Hijos de los hombres,
¿hasta cuándo endureceréis el corazón?
¿Por qué amáis la vanidad
y buscáis la mentira?Sabed que el Señor
hace maravillas por su fiel;
el Señor me escucha
cuando lo invoco.Temblad y no pequéis;
meditad en vuestro interior
y guardad silencio.Ofreced sacrificios legítimos
y confiad en el Señor.Muchos dicen:
«¿Quién nos hará ver la dicha?»
Haz brillar sobre nosotros
la luz de tu rostro, Señor.Tú has puesto en mi corazón
más alegría
que cuando abundan
el trigo y el vino.En paz me acuesto
y enseguida me duermo,
porque Tú solo, Señor,
me haces vivir tranquilo.
Antífona
«En paz me acuesto y enseguida me duermo, porque Tú, Señor, me haces vivir tranquilo.»
Lectura breve
1 Pedro 5,6–7
«Humillaos bajo la poderosa mano de Dios,
para que Él os enaltezca a su debido tiempo.Descargad en Él
todas vuestras preocupaciones,
porque Él cuida de vosotros.»
Responsorio breve
V/. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R/. Tú, Dios fiel, nos librarás.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Meditación breve
San Buenaventura escribió que
el camino hacia Dios
comienza con el deseo,
se ilumina con la verdad
y culmina en el amor.
Esta noche,
ya no necesitamos estudiar,
ni comprender más.
Solo descansar.
El niño duerme tranquilo
porque confía en su padre.
También el discípulo
descansa en paz
cuando recuerda
que su vida
está en manos de Dios.
Quizá aún queden preguntas sin respuesta.
Quizá existan problemas sin resolver.
Pero nada de eso
es más grande
que la fidelidad del Señor.
La mayor sabiduría
de esta noche
es abandonarse
con confianza
en el amor del Padre.
Cántico de Simeón
Lucas 2,29–32
Ahora, Señor,
según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has preparado
ante todos los pueblos:luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.
Gloria al Padre,
y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración conclusiva
Señor Dios,
que concediste a San Buenaventura
contemplar con sabiduría
los misterios de tu Hijo,
haz que también nosotros,
después del trabajo de este día,
descansando en tu paz,
crezcamos en el conocimiento
que nace del amor
y en el amor
que conduce a la contemplación.
Guárdanos durante la noche,
aleja todo mal
y concédenos despertar mañana
para alabarte con un corazón renovado.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.
Antífona mariana
Salve Regina
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia;
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A Ti llamamos
los desterrados hijos de Eva.
A Ti suspiramos,
gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora,
abogada nuestra,
vuelve a nosotros
esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente,
oh piadosa,
oh dulce Virgen María!
Bendición
El Señor todopoderoso
nos conceda una noche tranquila
y una santa muerte.
Amén.
En el nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
Jaculatoria antes de dormir
Repite lentamente tres veces:
«Jesús, en Ti descanso, en Ti confío, a Ti me entrego.»
Fruto espiritual
Pedir la gracia del abandono confiado: descansar en Dios con un corazón humilde, sabiendo que la verdadera sabiduría consiste en dejar que Él conduzca nuestra vida.
Pensamiento para terminar el día
«La inteligencia puede conducirnos hasta la puerta del misterio; solamente el amor humilde nos permite entrar en él.»
Inspirado en la espiritualidad de San Buenaventura.







