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Del garrote a la cooperación: por qué el pasado no fue un paraíso

4 min readOct 31, 2025

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El mito del “buen salvaje” y la cruda realidad

Durante siglos, se ha idealizado a las sociedades ancestrales como armoniosas, igualitarias y libres de violencia. Filósofos como Rousseau popularizaron la idea del “buen salvaje”, un ser humano puro corrompido por la civilización. Pero la arqueología y la antropología demuestran lo contrario: el pasado fue, en muchos casos, más violento que el presente.

En sitios como Crow Creek (Dakota del Sur, siglo XIV), más del 60% de los esqueletos muestran muertes violentas. En Nubia (12.000 a.C.), el 46% de los restos tienen señales de trauma letal. Y en Europa neolítica, fosas comunes como la de Charterhouse Warren (Inglaterra) revelan masacres y canibalismo.

¿Por qué tanta violencia? La respuesta está en dos palabras: escasez y falta de instituciones.

Carl Menger y el origen evolutivo de las instituciones

El economista austriaco Carl Menger (1840–1921), padre de la Escuela Austríaca, explicó cómo el orden social no es un diseño inteligente, sino el resultado de un proceso evolutivo. En su obra “Investigaciones sobre el método de las ciencias sociales” (1883), argumentó que instituciones como el dinero, el derecho y el comercio surgieron espontáneamente para resolver problemas de coordinación y conflicto.

1. La escasez como motor de la violencia

En sociedades primitivas, la competencia por recursos limitados (alimentos, tierras, parejas) llevaba a guerras, robos y venganza. Sin propiedad privada clara ni mecanismos de intercambio, la fuerza bruta era la ley.

  • Ejemplo: Los yanomami de la Amazonia tenían guerras constantes por tierras y mujeres. Según el antropólogo Napoleón Chagnon, el 30% de los hombres yanomami morían violentamente.
  • Dato clave: En la Edad de Piedra, la tasa de muertes violentas en algunos grupos superaba el 20%. Hoy, incluso en países con alta criminalidad, rara vez llega al 1%.

2. El comercio como alternativa a la guerra

Menger demostró que el trueque y luego el dinero surgieron para evitar conflictos. Cuando dos tribus podían intercambiar bienes en lugar de pelear por ellos, la cooperación se volvía más rentable que la violencia.

  • Ejemplo histórico: En la Edad Media europea, las ferias comerciales (como las de Champaña) eran zonas de paz donde enemigos dejaban las armas para negociar.
  • Impacto: Sociedades con más comercio tenían menos guerras. Como dijo el economista Frédéric Bastiat: “Cuando los bienes cruzan fronteras, los soldados no lo hacen”.

3. La propiedad privada y la reducción de conflictos

Sin derechos de propiedad claros, todo era motivo de pelea: desde un árbol frutal hasta una cueva. Menger explicó que la propiedad privada evolucionó para evitar disputas.

  • Ejemplo: En las tribus de Nueva Guinea, donde no había propiedad privada de la tierra, las guerras por territorios eran endémicas. En cambio, en sociedades con derechos de propiedad definidos (como la Roma antigua), los conflictos se resolvían en tribunales, no en batallas.
  • Dato impactante: Según el antropólogo Lawrence Keeley, el 90% de las sociedades cazadoras-recolectoras hacían guerra. Pero cuando adoptaban instituciones como el comercio o la propiedad, la violencia disminuía.

4. El estado de derecho o imperio de la ley o de los jueces: de la venganza a la justicia

En sociedades sin leyes formales, la justicia era privada: si te mataban a un familiar, tu clan debía vengarse. Esto generaba ciclos interminables de violencia (como las faidas en la Italia medieval o las vendettas en Córcega).

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Menger y otros teóricos (como Hayek) explicaron que el derecho evolucionó para reemplazar la venganza por la justicia imparcial.

  • Ejemplo: En la Inglaterra anglosajona, el sistema de “wergeld” (pago por un crimen) evitaba muertes por venganza.
  • Resultado: Cuando los Estados monopolizaron la justicia, las tasas de homicidio cayeron drásticamente. En la Europa medieval, había 30–50 homicidios por 100.000 habitantes. Hoy, en Europa, hay menos de 1.

¿Por qué hoy hay menos violencia? La fórmula de la abundancia

La combinación de instituciones evolutivas (propiedad, comercio, derecho) creó un círculo virtuoso:

  1. Menos escasez → Menos competencia por recursos.
  2. Más comercio → Más cooperación entre grupos.
  3. Derechos de propiedad → Menos conflictos por tierras y bienes.
  4. Imperio de la ley → La justicia reemplaza a la venganza.

Resultado: La violencia letal se redujo en un 90% desde la Prehistoria (Pinker, 2011).

Conclusión: El pasado no fue mejor, pero el presente sí puede serlo

  • No idealicemos el pasado: Las sociedades ancestrales no eran ecologistas pacifistas, sino humanos luchando por sobrevivir en un mundo de escasez.
  • Las instituciones importan: El comercio, la propiedad y el derecho no son “inventos capitalistas” o una “conspiración de unos pocos”, sino soluciones evolutivas que redujeron la violencia.
  • El progreso es frágil: Cuando estas instituciones se debilitan (como en Estados fallidos o economías cerradas), la violencia vuelve a aumentar.

La lección de Menger es clara: La cooperación no es natural, es una conquista. Y depende de que sigamos mejorando nuestras instituciones, no de volver a un pasado que nunca fue tan pacífico como creemos.

Reflexión final

Si las sociedades primitivas hubieran tenido mercados, tribunales y derechos de propiedad, ¿habría habido menos guerras? La historia sugiere que sí.

¿Qué opinas? ¿Crees que el comercio y el derecho son las claves para reducir la violencia, o hay otros factores igual de importantes? Déjame tu comentario.

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Juan Fernando Carpio
Juan Fernando Carpio

Written by Juan Fernando Carpio

Autor, educador económico y financiero de la escuela austriaca, melómano y viajero. #Economia101 Miembro de la PFS. Alumni Ludwig von Mises Institute.